(* Foto creada por IA- Gramática y ortografía corregida con IA *)
Esta foto pretende "recrear" un partido de microfútbol (fúlbito) al que me invitó mi primo en mi primer año de regreso a Bogotá, en el año 2002. Mi primo hermano, un fanático del equipo peruano "Universitario de Deportes", siempre vestía con orgullo su camiseta. Yo lo "vacilaba" cantándole la barra de "Alianza Lima", el equipo rival (je, je, je, je).
Casi todos los miércoles y fines de semana, mi primo se reunía con sus amigos de la colonia peruana en Bogotá para jugar fúlbito. Ese día, me invitó a un partido de su equipo por el tercer puesto contra su acérrimo rival, conformado por hinchas del club "Alianza Lima". En el equipo rival, jugando con varios titulares, estaba su buen amigo y compadre, el "Chef Freddy".
El torneo no era oficial y estaba conformado mayormente por jugadores amateurs.
Como el arquero y varios titulares no pudieron asistir al partido —quizás desmotivados porque jugaban por el tercer puesto—, se tuvo que armar un equipo a última hora. De la alineación titular solo estaban mi primo y otro de sus compadres: un odontólogo chino-peruano radicado en Bogotá. Lo preocupante era la falta de arquero; entonces, a última hora, un amigo peruano al que llamaban "Chiclayano" (por ser oriundo de Chiclayo, ciudad al norte del Perú) se ofreció a cubrir el puesto.
Eso le levantó la moral al equipo. En una jugada, mi primo lanzó un pase que, para su fortuna, terminó colándose en el arco... ¡¡¡Golazo!!! Mi primo lo celebró con alegría. Después me enteré de que era el primer gol que anotaba en toda su vida. ¡¡¡Por fin anotaba un gol!!! ¡¡¡Qué bien!!! A todo el mundo le contaba que había sido un golazo, "a tres dedos, con el borde externo". Mi abuelo materno le seguía la corriente, ya que, a decir verdad, no podía concebir que jugara al fútbol con semejante barriga... ¡¡¡Ja, ja, ja, ja!!! A mí me pareció que en realidad quería hacer un centro y la pelota se le metió al arco, ja, ja, ja, ja.
En fin, el equipo de mi primo ganaba 3 a 0 al finalizar el primer tiempo. "Chiclayano", el arquero, llegó a realizar algunas buenas atajadas y mi primo lo felicitaba sorprendido. Aun con jugadores suplentes, el equipo ganaba con holgura.
Sin embargo, en el segundo tiempo el equipo no supo mantener la ventaja. A "Chiclayano" le costó cara su inexperiencia y terminó dejándose hacer goles insólitos. Es más, mi primo estrelló un tiro en el palo y algunos hinchas le gritaban: "¡Más malo que maní crudo!". El partido terminó empatado a 3 goles y se fueron a la definición por penales. Mi primo falló su cobro y su equipo perdió la serie. Frustrado, le echó la culpa al improvisado arquero. ¡¡¡Había que culpar a alguien!!! Aunque, a decir verdad, su amigo el "Chef Freddy" tenía razón: no supieron administrar la ventaja y terminaron dependiendo de un arquero inexperto.
En otras ocasiones vi a mi primo jugar, pero con compañeros de la empresa en la que trabajábamos. Llegó a anotar algunos otros goles, pero todavía se acuerda de aquel "golazo" que, como él afirma, fue "a tres dedos, con el borde externo". Yo sigo creyendo que quería centrar... y se le metió al arco (ja, ja, ja, ja).
Qué buenos recuerdos.

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