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Bailando con la más fea

(Foto creada con IA. Texto revisado y corregido con IA. *) Esta anécdota es real aunque parezca inverosímil, y prueba una verdad irrefutable: el aguardiente es el embellecedor definitivo, el único capaz de borrar cualquier fealdad. Esto le pasó a mi primazo con una compañera de nuestro trabajo. El otro día, mi primo nos avisó que había ingresado a la compañía una nueva empleada. Al principio, mi primo no sabía si era chica o chico de lo extremadamente fea que era. Tan fea que, en lugar de darle el pecho, le daban la espalda. Tan fea que nos contó que ella puso una denuncia en Recursos Humanos por acoso laboral… ¡porque nadie la acosaba! Jajajaja. Siempre contaba el mismo chiste. Hasta le tenía un apodo a la chica: «baldosa floja», porque nadie la pisa. De todos modos, mi primo, resignado, sabe que la empresa es un paraíso para las feas: «Si eres fea, la empresa te emplea». Un día vimos a la chica caminando con otra compañera de mejor cuerpo. Mi primo me decía: «Ahí vienen las chicas. Y...

Las locuras del tío

Ganando la apuesta futbolera

"Jazmín y Margarita" (Versión revisada con IA)

Septiembre 11, 2001... 25 años después